Siri Hustvedt y Rosa Montero, inquietas mentes creativas

Cuenta la escritora Rosa Montero (Madrid, 1951) que recientes investigaciones científicas apuntan que personas que trabajan en equipo movidas por una misma pasión establecen conexiones neuronales que las lleva a una sincronicidad cerebral. Ese acompañamiento cognitivo recibe el nombre de flujo de equipo . ¿Funciona solo cuando las personas están cerca físicamente o ese acoplamiento a tan alto nivel puede sobrevolar un océano?

Montero ha dedicado los últimos cuatro años a explorar los misterios de la mente, focalizándose en la especial correlación entre creatividad y locura. Lo ha hecho desde su yo personal y consciente y también desde la alteridad –los sueños, los recuerdos, el aislamiento, las lecturas, los trastornos–. El resultado, El peligro de estar cuerda , funciona como un mosaico. El texto, construido con una variedad de piezas y registros, acaba ofreciendo al lector una imagen definida.

Rosa Montero

La escritora Siri Hustvedt (Minnesota, 1955) aprovechó los meses de confinamiento pandémico en su casa de Brooklyn, Nueva York, para reflexionar sobre lo que estaba viviendo. A esos textos sumó otros, escritos durante los últimos cuatro años –a excepción de uno de 2011–. Madres, padres y demás recoge sus temas recurrentes: la escritura, el lenguaje y las manifestaciones artísticas, Louise Bourgeois y Djuna Barnes o los vínculos con la neurociencia y la psiquiatría.

Ambos libros se hermanan en el mismo sello editorial y en las estanterías de las librerías y resultan –¿casualmente?– paralelos. Por las casi ochocientas páginas que suman juntos transita la epigenética, un abanico de enfermedades mentales y los tratamientos para paliarlas, el mundo onírico y el psicoanálisis, el suicidio, las adicciones, el abuso y el maltrato infantil o la vida y la obra de escritoras como las hermanas Brontë, Emily Dickinson o Sylvia Plath. En los dos casos, una constatación: la lectura y la escritura funcionan como salvavidas. “Somos lo que leemos”, dice Hustvedt. “La escritura es un esqueleto exógeno que nos mantiene en pie”, apunta Montero, quien cita en su texto a su colega norteamericana a propósito de La mujer temblorosa .

Siri Hustvedt

Confiesan las autoras una hipersensibilidad que se manifiesta en sus vidas desde la infancia y que ha comportado lidiar con el sufrimiento y ahondar en el autoconocimiento. Rosa Montero refiere los ataques de pánico que cesaron con la publicación de su primera novela; también la historia de acoso y obsesión por parte de una mujer que la persiguió durante años. La periodista y escritora, Premio Nacional de las Letras en 2017, dosifica con maestría el suspense de esa historia a lo largo del libro.

La dos pertenecen a la misma generación, comparten posicionamiento y reivindicación feminista. Siri Hustvedt lo hace con contundencia. Han pasado años hasta que ha podido tratar con ironía determinadas situaciones vividas. El estar casada con el también escritor Paul Auster la ha llevado a sufrir la misoginia en directo. Ella, que ha profundizado en Bajtín y Lacan aunque hay quien lo dudaba, ha relatado también la conexión amorosa con su madre y su hija (“Las vidas humanas fluctúan sin cesar”).

El libro de Hustvedt resulta abrumador a ratos por el aluvión de referencias bibliográficas –un acierto compartido con Montero ha sido prescindir de las notas– y por la hondura de sus análisis. Algunos capítulos como el dedicado a Cumbres borrascosas o el titulado Las variaciones Simbad devienen ejercicios metaliterarios solo aptos para un lector muy familiarizado con esos textos.

Siri Hustvedt, premio Princesa de Asturias de las Letras en 2019, sigue cimentando una obra de elevado nivel donde la escritura libera la intensa actividad de su mente inquieta. Rosa Montero comparte con la estadounidense inquietudes y pulsión literaria. En su último trabajo nos guía, con cercanía y de forma amena, por los parajes de la creatividad. Puro flujo de equipo.

Artículo de CULTURA/S (La Vanguardia)

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